el bosque del poema

la poesia debe estar siempre en la mano de los que la sienten, y en el futuro de los que no.

Días antes del día del juicio final

Nadando entre ríos de tinta, en océanos de conocimiento, en mares de sabiduría contenida en unas muchas palabras; demasiadas para mi gusto. Horas que se disfrazan y aletargan en un espeso aire rebosante de calor y sin embargo huyen de mi reloj y se quedan olvidadas silenciosamente en el pasado.
Y en medio de todo esto, emergiendo de un río de lava de letras de colores la más pura de las concepciones de mi misma, resplandeciente en medio de todo el trabajo. Y testigo de mi felicidad, mi sonrisa que brilla con luz propio en mi corazón.
La felicidad está en ser completamente con lo que se está haciendo, en penetrar en ello hasta fundirte en una sola cosa. Y en ese momento el tiempo desaparece, el mundo desaparece, el calor desaparece, y es todo un sólo ser que eres tu.
Nutrir la mente con esfuerzo jamas había tenido un sabor tan dulce.
El hombre se encuentra a sí mismo en las cosas que hace cuando se involucra en ello y ahí descubre la verdadera felicidad.
En este caso el amor ayuda a mantener las expectativas altas y a sonreír un poco más si se puede en medio de la noche.
Hoy es un día honorable, pues he descubierto el secreto de la verdadera felicidad. Y eso hace que ame con más fuerzas que nunca.

Reencontrar.

Hace tiempo que no te encuentro en medio de mi camino entre el placer y el amor.
Las puertas selladas de mi deseo no son solo para ti. Yo tampoco pude entrar en mis adentros para dártelos como cada noche solíamos hacer. Pero la muerte ha vuelto a bailar conmigo instantes antes de que mi cuerpo cediera a su antojo. Y me ha negado mis propios deseos escondiéndolos en un espejo que sólo refleja lo que hay fuera pero no deja ver nada del interior.
Miraste a mis ojos y rompiste el embrujo que embargaba mi razón.
El recuerdo de suaves tejidos de piel de seda envolviendo mi corazón mientras tu produces la música que mi corazón reproduce.
Tiempo, solo y como de costumbre era solo eso. Tu voz es la llave de mis secretos. Tu aliento el cálido pasar de las horas junto a ti.
Después de todo, siempre he sabido quien eras, quien somos  cada vez que nos redescubrimos como la primera vez, despojados de toda identidad salvo la marcada en las líneas de dos cuerpos que se enloquecen por amor.

Realidad paralela

De nuevo casi la muerte y otra vez vuelta a empezar.
Pero esta vez todo es distinto; la sensación de mareo, la época del año, el lugar y sobre todo el después.
Después de la muerte otra vez la vida, pero con diferente tonalidad. Es como si hubiera entrado en un bucle espacio temporal del que al salir todo y nada hubiera cambiado. Porque todo sigue igual menos yo.
Es como si todo lo que hubiera a mi alrededor fuera irreal, como si nada existiera del todo, como si todo se escapara de mi control.
Y aunque mi cuerpo ha quedado bastante dañado, lo que más perjudicado ha salido ha sido mi ilusión.
Al verme cara a cara con la nada, he perdido casi todo, no veo metas, ni fines, ni lugares que alcanzar, nada me llama la atención, nada supone un reto continuo, vuelvo a estar perdida y por primera vez en mucho tiempo, tras haber intentado adaptarme a esta nueva situación he llorado de miedo al no reconocerme. Y una pregunta ¿Dónde están mis pasiones?
Sólo estoy completamente segura de algo, algo que durante este tiempo ha permanecido inmutable; mi amor por ti y las ganas de sentirme entre tus brazos y gracias a ti todo parece tener algo más de luz.
Quizás necesito tu ayuda para poder retomar mi camino sin miedo. Junto a ti.

Frío

El viento soplaba de frente, haciendo que varios mechones de su cabello bailaran rebeldes como llamas de fuego en una noche de tormenta. Pero aun era de día.
Ella había emprendido la marcha hace no mucho y  aunque no sabía con demasiada precisión hacia donde se dirigía se hizo a la idea de que el camino sería lago.
Alzaba la mirada casi por encima de los tejados de las casas, la cabeza alta como dando la sensación de que tenía el momento controlado por completo. Aunque muy a su pesar, eso estaba demasiado lejos de la realidad. Ni si quiera sabía como reaccionaría al verle, ni tampoco sabía como debía saludarle pese a que barajaba más de 10 opciones en su cabeza, ninguna la acabó de convencer.
Llevaba ya más de medio camino cuando por un segundo miró al suelo, sabía que esos zapatos acabarían por reventarla los pies pero aun así hizo acopio de toda su cabezonería, no se arrepentiría de habérselos puesto.
Mientras un leve dolor le subía por las piernas a causa de los zapatos, sus pensamientos parecían un bullidero de sin razones, una cascada de teorías futuras mezcladas con algún recuerdo del pasado que le golpea en forma de viento cuando giró una esquina.
Por fin llega, o eso cree. Otea los alrededores buscando una cara conocida y lo primero que ven sus ojos son un par de amapolas supervivientes a la tromba de agua de días anteriores. Tenía que ser allí, al menos esa era la sensación que le daba.
De pronto, una figura con dominante color negro asoma al otro lado de un cruce, Si, es él, no cabía lugar a  duda, aunque algo diferente, su esencia era inconfundible.
Ambos se acercaron sin demasiada prisa. De la voz de ella salió una frase ingeniosa que resonó a lo lejos mientras procuraba callar el dialogo interno de su mente.
Dos besos, era de esperar, ninguno de los dos habría esperado algo diferente.
Un nombre, una firma, el DNI y la hora, mierda era bastante tarde así que un perdón salio de un tenue hilo de su voz.
Después: dos puertas, un ascensor, otra puerta y por fin llegaron. Que curioso a él no le pegaba nada aquel sitio. Un té y varios minutos de charla cercana a la insustancialidad. Distancia, mucha distancia, alusiones al pasado y alguna que otra mirada que aclaraba la situación siguiente.
Después, una puerta, el ascensor, otras dos puertas, una firma y un hasta luego que esta vez no fue precedido de ningún contacto físico.
Si, fue algo frío lo sé, pero será mejor no echarles la culpa a ellos, dejémoslé la responsabilidad al tiempo. Otra vez de vuelta el viento seguía intentado revolverla el pelo pero ella sacó un cigarro para disolver en sus cenizas la tensión.
Había pasado demasiado tiempo y ella lo sabía desde el principio, peor aun así, las amapolas seguían en pie a lo largo de su camino, quizás si fue el tiempo el responsable, también sea el tiempo la cura, quien sabe...
Pero sus pies seguían alejándose cada vez más y no puso ningún impedimento en que eso sucediera.
Algo se había perdido, y ellos bien lo sabían, o por lo menos lo descubrieron esa tarde, algo que costará bastante retomar, pero la verdad es que quedaba bastante tiempo por delante para que aquella primavera se deshiciera del frío y volviera a convertirse en verano otra vez.
Probablemente ella cogiera el violín esa noche y tocara con cierta melancolía algunas notas, o quizás se limitara a ocupar su mente con otros asuntos, eso dependía de ella. En cambio él, probablemente se quedara pensando en una realidad paralela, o simplemente se quedara leyendo en su habitación.
Pero daba igual, lo importante es que ambos volvieron a verse después de más de un año, y el regusto de la cita les dejó un sabor a la vez insípido y quizás algo amargo. La próxima vez le pondrían un poco de sacarina al té.

Sombras

De niña, temía a la oscuridad., me sentía desprotegida cuando no veía más que la nada, le temía a algo invisible. Fui creciendo y este miedo desapareció, pensé que era libre. Pero muy lejos de ellos, un reducto del pasado se vino conmigo, ya no le temía a la oscuridad, pero si a las sombras.
Las sombras de mi misma, aquellas que se deslizan por el pasado y vuelven y aquellas que pasean muy cerca de mi.
La oscuridad es el desconocimiento, en cambio las sombras son el conocimiento de la existencia de algo que desconoces.
Pensé que  habían desaparecido de mi vida, pero venían detrás de mi, pisándome los talones.Intenté reconocer de que eran, creyendo que al encontrar la imagen que arrojaba la sombra todo se solucionaría, pero al seguir su contorno entendí que la imagen no era otra sino mi propia sombra. ¿Debía luchar contra  mi misma? No. sólo tenía que buscar la luz, mi luz; tu.
Y cuando te encontré, me encontré y la sombra desapareció.
Comprendía que las sombras que nos persiguen no son más que partes de nosotros que somo incapaces de comprender.
Abrir los ojos ante nosotros mismos y dejarnos iluminar.

Demonios

Sucumbir a las llamas del miedo, deslizarme en un mar de lágrimas hasta un abrasador sentimiento que despedaza mi alma a ras de suelo. Sentir como mi piel se eriza y busca el frío de palabras que ni si quiera creo como verdaderas. y sentirme perdida y sola. 
Dejar que mi temblor se acompase a una melancólica melodía creada por el más doloroso instrumento que suena en manos de un demonio que se esconde tras las oscuras sombras de mi misma. 
Melodía mortuoria contra la que debo luchar, pero en vez de eso, dejo que me invada por dentro y por fuera.
Dejo que me posea, que se haga dueña de mi voluntad, que deje emerger de mi, el lado oscuro que hace tiempo pensé olvidado. 
Y en un enlace de acordes infinitos en la menor, voy haciendo acopio de mis fuerzas, recuperando mi cordura, y me abrazo desesperadamente a los brazos del amor. 
Ellos me hicieron perder la fe. Quisieron domar mi corazón y llevarlo a su reino. 
Son ellos, mis demonios, la oscuridad constante que habita a la vuelta de mi corazón. La inseguridad, el miedo, el desconsuelo... quisieron hacerse dueños de mi mente y de mis sentimientos. Quisieron apoderarse de mi razón y de mi sin razón.
Pero una vez más la luz ha ganado a la oscuridad. Y tus ojos, en medio de la batalla, iluminaron mi noche. 
Blandiendo mi espada de amor, trajiste a mi una sonata de Bach y entre los dos herimos con su propio fuego a esos demonios que sin escrúpulo alguno trataban de enajenar mi canción. 
Es difícil tener valor para clavar mi espada en mi propio cuerpo y dejar que se desangre una parte de mi. Pero me hiciste saber que lejos de morir, podría resucitar de este modo mi fe. 

Ahora aquí estoy, tan lejos de aquel momento, tan lejos, de nuevo, del infierno, que casi parece olvidado, pero la cicatriz de aquella noche en medio de mi pecho me recuerda a cada momento quien eres y quien soy. 
Símbolo de una victoria dolorosa. 
Y en vez de enterrar los cuerpo de mis endemoniadas víctimas, las hice desaparecer en el fuego que prendiste de nuevo en mi corazón. abrasadas en su propio infierno para asegurarme de que no regresen jamás. 
Te nombro guardián de mi reino pues sólo tú eres digno de merecerlo y mi corazón te pertenecerá siempre. 

Causalidad

¿Fueron tus ojos los que trastocaron mi consciencia y dañaron mi razón?
Claro que no.
¿Fue tu piel tan distante de la mía la que consiguió robar mi cordura y asomarse a mi corazón?
Claro que no.
¿Fueron tus palabras las que enloquecieron mi prudencia y aniquilaron mi desazón?
Claro que no.
¿Fue la casualidad, un instante en el lugar correcto, en el momento correcto, el descubrimiento correcto que tanto tiempo llevaba buscando.?
Claro que no
Las coincidencias están ahí para que en un futuro feliz puedas recordarlas y decir muy orgullosa, -Las coincidencias no existen la vida está en cierto modo marcada-.
Puede que fuera la primavera la que despertó tal desvarío en mi, pero esa vez, justo esa vez, yo no busqué y fui encontrada.
Pero ¿Y tú? Aun el misterio revolotea en torno al futuro que tan complicado veo.
A partir de ese momento cada día se convierte en nuevo.

¿Cuanto de inalcanzable esta todo?
De nuevo lo único de lo que estoy segura es de que sólo sé que no sé nada.
Puede que por primera vez esté equivocada,
pero eso siempre me ha dado igual de algún modo.
Hace tiempo pensaría que me estaba demenciando perdiendo mi capacidad
pero hoy por hoy puedo afirmar que todo se puede haber debido  a la causalidad.